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ISSN 1851-2577

20 años del IDAES

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Movimiento feminista y legalización del aborto

Una radiografía de la sociedad argentina frente a la demanda de derechos de las mujeres

por Vanesa Vázquez Laba (IDAES-UNSAM/CONICET) y Laura Masson (IDAES-UNSAM)

Introducción

Durante los meses de marzo, mayo y junio la Universidad Nacional de San Martín a través de la consultora Pascal realizó un estudio sobre la agenda feminista, que incluyó preguntas sobre feminismo y despenalización/legalización del aborto. Las respuestas fueron analizadas en su momento de corte y publicadas en medios de comunicación. En esta oportunidad, presentamos un análisis más amplio, profundo y en términos comparativos de las respuestas vinculadas con las percepciones del feminismo, la despenalización/legalización del aborto, el conocimiento sobre la práctica de aborto y la punición de las mujeres que abortan.

Se realizaron tres muestras. La primera, en el mes de marzo, fue de 2965 casos en todo el país, de los cuales el 54% de los encuestados fueron mujeres y el 46% varones; la segunda fue en mayo y se hizo un corte con 1146 casos en los que se mantuvo casi la misma distribución: 53% mujeres y 47% varones; la tercera fue en junio y se relevaron 1736 encuestas, en las cuales bajó la predisposición de respuesta femenina al 52,4% y aumentó en los varones al 47,6%.

En cuanto a los grupos etarios, en las muestras de marzo y mayo los porcentajes más altos se concentran en los grupos jóvenes adultos de 30 a 49 años (37%), y en los jóvenes de 16 a 29 (33%); en la de junio ambos grupos bajan levemente (36,1% y 32,5% respectivamente). En cuanto a los niveles de instrucción, la mayor cantidad de respuestas en marzo y junio se concentró en niveles medio y alto: 27% con terciario/universitario y 20% con secundario completo e incompleto. En el mes de mayo disminuyen los niveles altos y aumentan los bajos: el 22% tiene primario completo y otro 22% secundario incompleto.

Partimos de observar la relación entre las representaciones sociales en torno al movimiento de mujeres y feminista a partir de las movilizaciones y manifestaciones que se han dado en los últimos meses (Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo, pañuelazos verdes en todo el país, la masiva vigilia del 13 de junio en la Cámara de Diputados de la Nación por la sesión sobre el proyecto de despenalización y legalización del aborto), la puesta en agenda mediática, social y parlamentaria del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y los cambios de opinión en torno al tema, especialmente a partir de la movilización masiva de junio de 2015 contra los femicidios.

La percepción del feminismo antes y después del debate sobre la despenalización/legalización del aborto en la Cámara de Diputados de la Nación

Una constante en la historia del feminismo ha sido la dificultad tanto del sentido común como en las ciencias sociales para reconocerlo como un “movimiento social” y especialmente una forma de hacer política, en este caso propia de las mujeres (Masson, 2007). Hasta hace apenas unos años, las diferentes formas del feminismo se caracterizaron por su falta de legitimidad tanto en el ámbito político y académico como en los movimientos sociales. Las posiciones de defensa de la autonomía de las mujeres y la fuerte crítica al sistema sexo-género, que proponen una reformulación de estructuras de poder y permean desde los niveles más altos de toma de decisión hasta las relaciones más íntimas (como las familiares), convertían a las feministas en personas sobre las cuales recaía tanto el estigma como los estereotipos descalificadores. Una de las acusaciones más comunes era la de poner en duda su salud mental o sus cualidades morales. De hecho, los estereotipos negativos y el estigma social provocaron que aun las mujeres comprometidas con algunos de los objetivos de la causa evitaran autodenominarse “feministas”.

La encuesta realizada a comienzos del mes de marzo de 2018, unos días antes del inicio del debate sobre la despenalización y legalización del aborto, mostró sin embargo datos positivos con relación a este tema. El 65% de las personas encuestadas tenía una percepción “positiva” acerca del feminismo. Este es el resultado de la suma de tres respuestas diferentes a la pregunta ¿cuál de las siguientes afirmaciones define mejor al feminismo?:

a. Lucha por el reconocimiento de las capacidades y derechos para las mujeres (29%).
b. Es un movimiento que lucha para que no maten a las mujeres (14%).
c. Busca la igualdad entre todas las personas, independientemente del género de éstas (22%).

Mientras que el 24% mostró una percepción negativa, muy cercana a los tradicionales estereotipos con los que se identificaba a las feministas. Por ejemplo, que el feminismo es un movimiento que promueve el odio a los varones (5%) o que es como el machismo, pero al revés (19%).

Tres meses más tarde, cuando finalizó el debate en la Cámara de Diputados, los resultados variaron. A nivel país la percepción positiva se mantuvo (65,1%), la negativa aumentó (27,6%) y disminuyeron las respuestas vinculadas al desconocimiento o la indiferencia (7,2%).

Lo interesante de destacar es que, mientras la percepción positiva a nivel país se mantuvo igual y la negativa aumentó levemente, los principales movimientos se produjeron dentro de las respuestas de la percepción positiva y dentro de las respuestas de percepción negativa. También disminuyeron las respuestas no sabe/no responde, que pasaron de 11% en marzo a 7,2% en junio.

En la percepción negativa la respuesta que considera que el feminismo “es el machismo, pero al revés” disminuyó de un 19% a un 13%; mientras que “es un movimiento que promueve el odio a los varones” aumentó del 5% al 14,6%.

 
marzo de 2018 país
Es como el machismo, pero al revés 19%
Movimiento que promueve el odio a los varones 5%
Percepción Negativa del Feminismo 24%
Ninguna 4%
No sabe 7%
Percepción Neutra del Feminismo 11%

Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de marzo y junio de 2018.
junio de 2018 país
Es como el machismo, pero al revés 13,0%
Movimiento que promueve el odio a los varones 14,6%
Percepción Negativa del Feminismo 27,6%
Ninguna 3,5%
No sabe 3,7%
Percepción Neutra del Feminismo 7,2%

Estos cambios coinciden con la visibilización del movimiento de mujeres y de los feminismos a raíz del debate por la despenalización del aborto. Si bien los estudios de percepción sobre el feminismo no abundan y los que existen hablan de realidades distantes a la que aquí analizamos, algunos trabajos nos ayudan a pensar estas variaciones. En 1996 Burns propuso que el género, como identidad social, puede estimular los esfuerzos de las mujeres por lograr la igualdad y, al mismo tiempo, puede desencadenar reacciones de los hombres en respuesta a estos esfuerzos (backlash). Una explicación posible a este hecho es que la conciencia que adquieren las mujeres de su “orgullo de género” y de los esfuerzos por lograr la igualdad puede aumentar la importancia, para los varones, de pertenencia a su categoría y contribuir a la creación de una dinámica de percepción de enemigos, a partir de la definición de un nosotros-ellas (Burn, Aboud y Moyles, 2000, pp. 3-4).

En el caso analizado por Burn, Aboud y Moyles (2000), los resultados de la investigación sugieren que, para los hombres, una fuerte identidad social de género puede interferir en su apoyo al feminismo (ya se trate de un feminismo “abierto o explícito” o “encubierto”). Las autoras muestran que cuanto más central es el ser masculino en la autopercepción menos apoyo hay para un feminismo “abierto”. Y consideran que es posible que los hombres que se identifican fuertemente con el grupo de pertenencia de género perciban al feminismo abierto como amenazante, especialmente si el estereotipo incluye la denigración de los varones (p. 7).

A continuación, mostramos los cambios de opinión acerca del feminismo, desagregados por sexo, antes y después del debate por la legalización del aborto en la Cámara de Diputados de la Nación. El debate incluyó más de mil exposiciones, muchas de ellas televisadas y/o disponibles en la web. Los medios nacionales cubrieron durante todo ese tiempo el evento y todos los martes hubo manifestaciones callejeras frente al Congreso de la Nación. Por lo cual durante este tiempo la militancia feminista se manifestó de manera abierta y explícita, tanto en las argumentaciones a favor de la legalización del aborto como en las manifestaciones en las calles, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires.


Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de marzo y junio de 2018.
#respuestas de varones mar-18 jun-18
Lucha por reconocimiento de capacidades y derechos 28% 36,0%
Busca igualdad entre todas las personas 20% 20,1%
Lucha para que no maten a las mujeres 12% 4,4%
percepción positiva 60% 60,5%
Es como el machismo, pero al revés 23% 15,5%
Movimiento que promueve el odio a los varones 6% 16,9%
percepción negativa 29% 32,4%
Ninguna 4% 3,8%
No sabe 7% 3,3%
percepción neutra 11% 7,1%

Como muestra el cuadro, si bien la percepción negativa de los varones creció un 3,4%, las principales modificaciones se dieron al interior de las respuestas que agrupamos como “percepción negativa” o “percepción positiva”. En la percepción negativa se produjo un desplazamiento desde la respuesta “es como el machismo, pero al revés” (pasa de 23% a 15,5%) hacia “promueve el odio hacia los varones” (pasa de 6% a 16,9%). Este movimiento coincide con la hipótesis de Burn, Aboud y Moyles de que es posible que los hombres que se identifican fuertemente con el grupo de pertenencia de género perciban al feminismo abierto como particularmente amenazante. #

En las respuestas sobre la percepción positiva del feminismo se da un movimiento similar a las de la percepción negativa. Las respuestas se desplazan desde “es un movimiento que lucha para que no maten a las mujeres” (pasa de 12% a 4,4%) hacia “lucha por reconocimiento de capacidades y derechos para las mujeres” (pasa de 29% a 37,3%). Lo que vemos es una redefinición dentro de la percepción positiva existente. Las respuestas de percepción negativa se radicalizan y el feminismo es asociado al “odio”, y en el caso positivo disminuye la asociación con la lucha contra los femicidios y aumenta la definición que se refiere a reconocimiento de capacidades y derechos.

Si comparamos las respuestas del mes de junio desagregadas por género, el porcentaje de varones que respondieron que el feminismo es un movimiento que promueve el odio a los varones es del 16,9% contra el 12,6% de las mujeres; y “el feminismo es como el machismo, pero al revés” fue la respuesta de un 15,5% de varones contra el 10,8% de las mujeres. Mientras que la definición del feminismo como la lucha por el reconocimiento de las capacidades y derechos para las mujeres fue la elegida por el 36% de los varones y el 38,4% de las mujeres, es decir, la brecha es de solo 2,4%. Resumiendo, la percepción positiva de las mujeres es un 8,7% superior a la de los varones, y la negativa es 9% inferior.


Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de junio de 2018.
junio de 2018 varones mujeres
Lucha por reconocimiento de capacidades y derechos 36% 38,4%
Busca igualdad entre todas las personas 20,1% 22,4%
Lucha para que no maten a las mujeres 4,4% 8,4%
percepción positiva 60,5% 69,2%
Es como el machismo, pero al revés 15,5% 10,8%
Movimiento que promueve el odio a los varones 16,9% 12,6%
percepción negativa 32,4% 23,4%
Ninguna 3,8% 3,3%
No sabe 3,3% 4,1%
percepcion neutra 7,1% 7,4%

Si analizamos las respuestas por región, la percepción positiva del feminismo disminuyó en el NOA, el Centro y CABA. Y aumentó en el NEA, Cuyo, Buenos Aires y la Patagonia.

 
   
MARZO DE 2018 NOA NEA CUYO CENTRO CABA BS. AS. PATAGONIA PAÍS
Lucha por reconocimiento de capacidades y derechos 29,3% 29,3% 22,2% 31,8% 37,7% 28,4% 20,5% 29%
Busca igualdad 14,3% 20,4% 24,5% 22,2% 26,3% 22,3% 24,8% 22%
Lucha para que no maten a las mujeres 16,6% 6,6% 13,0% 15,0% 6% 14,7% 18% 14%
Percepción Positiva del Feminismo 60,2% 56,3% 59,7% 69,0% 70% 65,4% 63,3% 65%

Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de marzo y junio de 2018.
junio de 2018 noa nea cuyo centro caba bs. as. patagonia país
Lucha por reconocimiento de capacidades y derechos 26,4% 40,6% 38,6% 40% 41,6% 36,5% 38,5% 37,3%
Busca igualdad 12,8% 23,3% 20,3% 16,2% 21,3% 24,9% 28,6% 21,3%
Lucha para que no maten a las mujeres 11,2% 6,7% 4,1% 3,9% 2,4% 8,2% 4,2% 6,5%
Percepción Positiva del Feminismo 50,4% 70,6% 63,0% 60,1% 65,3% 69,6% 71,3% 65,1%

La percepción negativa aumentó en el NOA, el Centro, CABA y Buenos Aires, mientras que disminuyó en el NEA, Cuyo y la Patagonia.

 
   
MARZO DE 2018 NOA NEA CUYO CENTRO CABA BS. AS. PATAGONIA PAÍS
Es como el machismo, pero al revés 21,6% 20,1% 20,3% 18,4% 19,5% 18,7% 20,4% 19%
Movimiento que promueve el odio a los varones 5,5% 10,1% 8,7% 4,7% 2,5% 4,1% 7,1% 5%
Percepción Negativa del Feminismo 27,1% 30,2% 29,0% 23,1% 22% 22,8% 27,5% 24%

Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de marzo y junio de 2018.
junio de 2018 noa nea cuyo centro caba bs. as. patagonia país
Es como el machismo, pero al revés 21% 3,9% 13,9% 16,9% 15,8% 11,0% 9,9% 13,0%
Movimiento que promueve el odio a los varones 15,4% 19,5% 14,3% 15,7% 10,7% 13,3% 16,9% 14,6%
Percepción Negativa del Feminismo 36,4% 23,4% 28,2% 32,6% 26,5% 24,3% 26,8% 27,6%

En todas las regiones el aumento de la percepción positiva se corresponde con el descenso de la percepción negativa y viceversa. Con excepción de la provincia de Buenos Aires, donde aumentó tanto la percepción negativa, aunque sensiblemente (1,5%), como la percepción positiva (4,2%).

Si comparamos estos datos con las respuestas de la legalización del aborto, vemos para el mes de marzo que los mayores niveles de aceptación se ubican en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (67,5%) y en la provincia de Buenos Aires (59,5%). Mientras que las regiones NEA, NOA y Cuyo concentran los porcentajes más altos en contra (54%, 48,5% y 47,3%, respectivamente), como así también son las que poseen altas tasas de mortalidad materna.11. Según un recie (…)


Elaboración propia con base en la encuesta Pascal de marzo de 2018.
MARZO DE 2018 NOA NEA CUYO CENTRO CABA BS. AS. PATAGONIA PAÍS
Percepción positiva del feminismo 60,2% 56,3% 59,7% 69% 70% 65,4% 63,3% 65%
De acuerdo con la legalización del aborto 41,3% 40,2% 45,6% 54,9% 67,5% 59,5% 59,5% 55%
En contra de la legalización del aborto 48,5% 54% 47,3% 37,1% 21,8% 32% 44,2% 37%

Frente a la comparación de las respuestas por regiones entre aceptación del feminismo y aceptación de la legalización del aborto, vislumbramos que la percepción positiva del feminismo es siempre superior a estar de acuerdo con la legalización del aborto. Lo cual significa que es alto porcentaje en la conciencia de garantizar los derechos de las mujeres, pero el derecho al aborto no necesariamente se incluye entre ellos. Realizaremos a continuación un análisis desagregado en torno a la opinión sobre las causales del aborto legal.

A favor de la legalización del aborto por causales y por decisión de la mujer

La medición sobre legalización del aborto que se llevó a cabo en el mes de marzo muestra números favorables: el 54,6% respondió positivamente. De este porcentaje existe un 25,1% que está de acuerdo, pero con algunas limitaciones. En general, todas las propuestas de proyectos de ley que legalizan el aborto tienen limitaciones como, por ejemplo, el tiempo en que es posible interrumpir el embarazo. Con respecto a las respuestas negativas, suman un 37%. De este porcentaje, un 22% respondió no estar de acuerdo a secas y un 15% dijo no estar de acuerdo, salvo excepciones, que podrían interpretarse como las causales de aborto no punible que presenta el artículo 86 del Código Penal Argentino.

Es interesante arriesgar una interpretación de estos datos vinculada con los argumentos que ubican el debate sobre la despenalización/legalización del aborto en la dicotomía “a favor” o “en contra de la vida”. Esta posición toma a “la vida” como un valor absoluto y desapegado de las condiciones de posibilidad de los contextos socioeconómicos e históricos en los que se desarrolla. Los que se pronunciaron en contra del aborto y no admiten excepciones suman un 22%. El otro 15% que se pronunció en contra acepta las excepciones como una posibilidad del derecho de las mujeres o la no penalización por interrumpir el embarazo. Esto significa que consideran que “la vida” no es un valor absoluto, sino que ese valor se construye en contexto. Por ejemplo, en caso de que el embarazo sea producto de una violación se acepta su interrupción.

Por otro lado, sabemos que existen escasos estudios sobre la cantidad de abortos que se realizan en la Argentina; algunos de ellos estiman entre 370.000 y 520.000 por año Mario y Pantelides, 2009). También sabemos que las mujeres abortan por varias razones, entre ellas, porque los métodos anticonceptivos no son el 100% efectivos, porque existen altas tasas de violencia contra las mujeres que llevan a embarazos forzados, porque enfrentan condiciones precarias de vida, por problemas de salud, de violencia sexual, entre otros; lo que significa que es una práctica común y que por su condición de ilegalidad se pone en riesgo sus vidas. Esto se constata con el dato de muertes por aborto inseguro: representan el 17% del total de las muertes maternas para el trienio 2014-2016 (ELA, CEDES, REDAAS, 2018). Existe otro dato relevante expedido por el Ministerio de Salud de la Nación (2013), y es que las mujeres abortan en nuestro país en promedio 2 veces a lo largo de su vida.

A pesar de ser una práctica usual, la aceptación de la interrupción voluntaria del embarazo es relativa, ya que sigue siendo un estigma tanto por su condición de ilegalidad como por las representaciones sociales y las creencias en torno a la concepción y la maternidad de las ideologías antiderechos de las mujeres. Si observamos los datos de la encuesta de Pascal, el panorama sobre la legalización se complejiza cuando lo desagregamos en diferentes situaciones: en un polo se ubica, con un nivel de respuesta muy bajo, la aceptación de la legalización “por decisión de la mujer”; y en la otra punta, con un alto grado de desacuerdo, la criminalización de las mujeres que abortan. En el medio encontramos posiciones a favor y en contra por circunstancias de riesgo de salud de la mujer y por violación o abuso, en proporciones similares.

Si vamos a los números, vemos que el 34,6% responde estar a favor de la interrupción de un embarazo por decisión de la mujer; y si indagamos sobre los grupos sociales que respondieron positivamente están las personas jóvenes adultas (39,6%), seguidas de las de 65 años y más (38,3%) y las mujeres (38%). En cuanto a los niveles de instrucción, nos encontramos con altos niveles de aceptación, que superan la media nacional en casi 10 puntos, tanto en las personas con mayores niveles de instrucción (terciario/universitario, 42,3%) como en los más bajos (primario incompleto, 41,1%). Evidentemente, la garantía de los derechos de las mujeres no se explica por la variable del nivel de instrucción o, al menos, hay que pensar que la escolarización no da cuenta de crecientes niveles de aceptación de estos derechos. Interpretamos, entonces, que la escolarización sin aplicación de la ley de Educación Sexual Integral es conservadora en materia derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos.

Siguiendo con este hilo argumental, vemos que de las respuestas negativas (51,9%), la mayoría está muy en desacuerdo con legalizar el aborto por decisión de la mujer (39,4%); y sorpresivamente las mujeres superan a los varones en su posición negativa (52,1% y 51,6% respectivamente), y tanto el primario completo como el secundario completo e incompleto superan el 50%.

Cuando indagamos en mayo y en junio sobre la aceptación del aborto por las causales, develamos una sociedad marcadamente dividida entre las posiciones “a favor” y “en contra”: alcanzan en ambos casos valores cercanos al 50%. Concretamente en el mes de junio, frente a la afirmación “el aborto debe ser legal cuando un embarazo es producto de una violación o un abuso”, el 47,5% está de acuerdo mientras que el 46,1% está en desacuerdo. Y, frente a la frase “el aborto debe ser legal cuando corre riesgo de vida la mujer”, aumenta levemente la posición a favor al 48,7% y baja la negativa al 42,1%. Las variaciones con el mes de mayo fueron menores a un punto. Lo interesante para destacar es que nos encontramos con que la mitad de la población no acepta las situaciones de aborto legal que están exceptuadas en el Código Penal desde el año 1921, y fueron ratificadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación a través del fallo “F., A. L. s/medida autosatisfactiva”, de marzo de 2012.

Mayor visibilización de la práctica del aborto y tendencia antipunitivista

La escritora Laura Klein (2005) sostiene que las mujeres que abortan lo hacen estén o no a favor del aborto, y no se preguntan siquiera por la definición de ser humano. O sea, la experiencia de abortar para las mujeres se constituye por el no querer y/o no poder tener ese hijo, más allá de sus principios. En la encuesta de Pascal, ante la pregunta sobre si conocían a alguien que se hubiera practicado un aborto, se destacó que el 50% de las personas encuestadas en mayo respondió que sí conocía, y esta cifra aumentó un punto porcentual al mes siguiente. Han sido más las mujeres que declararon conocer que los varones (56,3% y 45%, respectivamente); las personas de 65 años y más (62,3%) sobre el resto de los grupos etarios; y las de alto nivel de instrucción (62,8%). En el relevamiento del mes de junio, estos datos muestran un leve crecimiento en cada grupo social en comparación con el mes anterior y evidencian, por un lado, que la sociedad está dando cuenta de la posibilidad de admitir de manera explícita la práctica del aborto en sus entornos familiares y sociales. Por otro, que la condición de género, las trayectorias vitales y el acceso a determinado tipo de información devela mayores niveles de sensibilidad y aceptación en relación con el tema. Klein acierta cuando pondera la experiencia por sobre los principios en las circunstancias de tomar la decisión de abortar. Esta mirada coincide con la posición de Boltanski (2016) cuando se refiere a tres características “casi universales” del aborto: que en todas partes es una práctica cuya posibilidad es conocida, que es objeto de una reprobación general y que es objeto de tolerancia. Pareciera no ser posible convertir al aborto en un acto legítimo, como tampoco prohibirlo en la práctica. Según el autor, la penalización del aborto por parte del Estado lo ha convertido en una práctica a la vez clandestina y tolerada de hecho.

Analizando las respuestas a “¿usted considera que una mujer que se hizo un aborto debería ir presa?”, vemos que son las mujeres quienes están mayormente en desacuerdo con la criminalización (69%), aunque de un mes a otro esa posición disminuye 4 puntos porcentuales. Por otro lado, si bien los varones están en menor medida en desacuerdo, su proporción aumentó durante los meses en que se llevaron a cabo las exposiciones de especialistas en la Cámara de Diputados de la Nación (de 63% en mayo a 64,8% en junio). Probablemente, estas diferencias develen que, de algún modo, las manifestaciones sociales no necesariamente impactan de forma positiva sobre la conciencia del grupo social en cuestión, sino que, a veces, pueden incidir de manera adversa.

Elaboración propia en base a encuesta Pascal mayo y junio 2018.

Elaboración propia en base a encuesta Pascal mayo y junio 2018.

Lo mismo sucede con las personas con niveles de instrucción alto: en mayo el 79% de las formadas con terciario/universitario estaban en desacuerdo con la criminalización de las mujeres que abortan, pero en junio la proporción baja al 76,6%. Lo notable es que esa diferencia no se traslada directamente al sí, sino que algunos pasan a ubicarse en el grupo de “no sabe/no contesta”. Por otro lado, las personas mayores son las que están mayormente en desacuerdo: alcanzan el 83,9% en junio.

Conclusiones

Posteriormente a las expresiones abiertas de la militancia y los argumentos feministas durante el tiempo de debate en el Congreso de la Nación, la percepción positiva o negativa del feminismo se mantuvo constante. Sin embargo, se acrecentó la percepción de que el feminismo promueve el odio a los varones, contra una disminución de la visión de que es como el machismo, pero al revés. Como así también se incrementó el conocimiento por parte de los varones del feminismo como un movimiento que lucha por el reconocimiento de las capacidades y derechos para las mujeres, en detrimento de la definición de que el feminismo es un movimiento que lucha para que no maten a las mujeres.

Encontramos que se polarizan las opiniones entre los que están muy de acuerdo y muy en desacuerdo con la legalización del aborto por decisión de la mujer. Como así también que están divididas cuando se pregunta por las causales salud y violación.

Hemos detectado a través de los datos que los niveles de instrucción no explican la posición a favor del aborto, ya que de manera recurrente los niveles más bajos y los más altos de instrucción manifestaron los mayores apoyos. Este dato se correlaciona con las posiciones de Laura Klein con respecto a la experiencia como determinante de una decisión sin que medien sofisticados argumentos provenientes de principios abstractos. Si tenemos en cuenta que suele haber una correlación directa entre nivel de instrucción y aceptación del aborto, podemos considerar la propuesta de Boltanski respecto de que el aborto puede ser objeto de reprobación y tolerancia al mismo tiempo.

#Para finalizar, queremos destacar tres datos que consideramos relevantes. El primero es que la sociedad está de acuerdo con el aborto legal por decisión de la mujer en un 34,6%. Si bien es un número relativamente bajo en comparación a las otras acepciones, es muy importante porque estamos hablando de voluntad de la mujer y autonomía para decidir sobre su propio cuerpo. El segundo, #que el 64,9% considera que la mujer no debe ir presa por haberse hecho un aborto. Esto da cuenta de una sociedad antipunitivista frente a la decisión de una mujer de interrumpir un embarazo no deseado, con lo cual la idea de la despenalización del aborto debería ser uno de los puntos centrales en el debate parlamentario. Y el tercero y último es la no correlación entre percepción positiva del feminismo y acuerdo con la legalización del aborto. Esta no correlación de datos es particularmente llamativa en las regiones NEA, Cuyo y la Patagonia.

Bibliografía

Boltanski, L. (2016). La condición fetal. Una sociología del engendramiento y del aborto. Madrid, España: Akal.

ELA, CEDES, REDAAS (2018). El aborto en cifras en la Argentina. Informe de mayo.

#Burn, S. M.; Aboud, R.; y Moyles, C. (2000). “The Relationship between Gender Social Identity and Support for Feminism”. Sex Roles, 42(11/12), pp. 1081-1089. doi: 10.1023/A:1007044802798.x

#Klein, L. (2005). Fornicar y matar. El problema del aborto. Buenos Aires: Planeta.

Masson, L. (2007). Feministas en todas partes. Una etnografía de espacios y narrativas feministas en Argentina. Buenos Aires: Prometeo.

Mario, S. y Pantelides, E. A. (2009). “Estimación de la magnitud del aborto inducido en la Argentina”. Notas de población, (87). CEPAL.

1.

Según un reciente informe de ELA, REDAAS y CEDES (2018) la tasa de mortalidad materna de Formosa es de 12,3 cada 10.000 nacidos vivos; la de Catamarca, de 10,5 cada 10.000 nacidos vivos; y la de San Luis, de 6,7 cada 10.000 nacidos vivos. Estas provincias pertenecen a las jurisdicciones que no poseen protocolos propios ni han adherido al del Ministerio de Salud de la Nación.

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